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lunes, 28 de diciembre de 2009

Gracias a aquellos libros...

En más de una ocasión me he preguntado en qué momento nació mi afición por la lectura. En mi niñez no dejé hueco para los libros, punto que me distancia en gran medida de muchos escritores que admiro. Ellos crecieron devorando libros, aprendiendo de ellos, absorbiendo conocimientos, enriqueciendo su lenguaje, su expresión, su vocabulario, en fin, todas las cosas que conlleva una infancia en la que el niño es ya un lector experimentado. En mi caso, recuerdo que me veía obligado a admitir que leer me aburría, y lo hacía con cierta vergüenza, porque asociaba el estar familiarizado con los libros con el hecho de ser listo.
De niño le apartaba la cara a la literatura, como hacía cuando me ponían en frente un plato cuyo olor ya me desagradaba. Sin embargo ahora la considero una parte fundamental de mi vida. No es que sea un lector voraz (soy bastante lento leyendo, como en cualquier otro aspecto de la vida), pero cuando termino un libro necesito encadenarlo con otro de manera que nunca haya un espacio en el que no tenga nada que leer. Gran parte del tiempo que malgasto pensando tiene su causa en los libros.
Las únicas lecturas que recuerdo haber terminado antes de los doce años son: Harry Potter y la Piedra Filosofal, Luces del Norte y El Hobbit. La primera no necesita explicación, fue un regalo de mi hermana que devoré al segundo intento y que me entretuvo enormemente. El segundo es un tocho infumable que no hubiese conseguido terminar nunca si no fuese porque a un amigo mío que se había leído ese y los dos siguientes le encantaban y me animaba a ello. Es el libro en el que está basada la película La Brújula Dorada. La película no sé como será, pero el libro es malo. Hasta pasada la mitad no coge ritmo ni tiene interés. A partir de ahí se hace más ameno y te deja un regusto final de complacencia que no se merece. En cuanto a El Hobbit, pues qué decir, me gustó mucho, y ahora me sorprendo de que me costase tan poco leerlo. Me imagino que se deberá a que los libros de Tolkien son perfectos para dejar volar tu imaginación, y eso, a la edad de once años, cuesta muy poco.
Pero esas tres lecturas no hicieron nacer mi amor por los libros, me hicieron lector durante un tiempo, pero no me convirtieron en ello. Nunca me ha costado reconocer que mi evolución como lector se debe en gran medida a la influencia que ha tenido mi padre sobre mí en este aspecto (y también la tiene un muchos más, a veces me horrorizo al descubrir lo que me parezco a él), y eso es algo que ya le he agradecido varias veces. Pero aunque me ha enseñado y aconsejado mucho en esta materia, él no fue quien destapó mi gusto por los libros. Ese germen fue plantado por algunos libros que leí a los doce y trece años, en especial por los libros de lectura obligatoria de primero y segundo de la E.S.O.
Esos dos años leímos los libros de El Clan de la Mano Embrujada, una serie de libros de la editorial SM escogidos con el fin de promover la lectura a través de su inclusión como material escolar. He de decir que conmigo les salió redondo el asunto. La mayoría me encantaron y me hicieron, por fin, un aficionado a la lectura. A ellos les debo todo lo que después aprendería gracias a los libros (empezando por aprender a leer) y por eso quería dar las gracias a tres libros y tres autores diferentes pertenecientes a dicho “clan”. Ahí va:

Hoyos (Louis Sachar)






Fue la lectura del tercer trimestre de primero. Recuerdo que me lo leí de dos sentadas, aunque a priori pensaba que no me iba a gustar. Sigo admirándome de cómo se desarrollan en esta novela las historias de todos los personajes a través del tiempo sin que ninguna moleste a otra ni pierda un ápice de interés. El final es llevado con gran pericia por el autor, que hace converger las historias resolviendo la trama de manera sorprendente. Una historia en el que la suerte de dos familias y de un lugar se cruzan y se explican unas a otras. En este libro hay saltos en el tiempo hacia atrás y hacia delante utilizados también de manera magistral, a mi parecer.
El libro tiene su película, en la que trabaja Sigourney Weaver (la de Alien para los no enterados). Nos la proyectaron y también me gustó mucho, aunque algunas cosas no eran tal como me imaginé al leerlo. “El negro me lo imaginaba más negro” recuerdo que pensé al verla. De todos modos recomiendo leer primero el libro antes de verla.

En Medio de la Noche (Robert Cormier)





Este fue la lectura del segundo trimestre de segundo. Es un libro un tanto oscuro, en el que el lector se sumerge en la soledad del protagonista, un chico de unos dieciséis años de cuya personalidad el autor va haciendo un magnífico retrato. Recuerdo que en sus primeras páginas me dejó un tanto confuso; se debía al cambio de persona del narrador, un recurso que no conocía. Leo en el trabajo que hice en su día sobre el libro: “…he de decir que este tal Robert Cormier (que yo no conocía) es buenísimo, me gusta mucho su forma de escribir pero el tema no me atrae y parece que es todo vacío menos algunas pocas hojas, lo cual yo creo que sería una felicitación para Robert Cormier pues parece intentar transmitir a través del libro eso: vacío”. Al lado hay una nota en rojo del profesor, “interesante deducción”.
Hasta ese momento no me había encontrado con un libro que dejase sufrir y reflexionar a un personaje con la misma profundidad. De igual manera, aún no sabía que las palabras pueden describir tan bien el silencio, el conflicto interno. En este sentido es la obra más adulta que había leído hasta el momento (y lo siguió siendo durante bastante tiempo). De hecho, puede que lo relea dentro de poco, es muy probable que ahora vea más cosas aparte de vacío en él, pero seguro que en otras cosas estaré de acuerdo con el chico que lo leyó hace ya seis años.

La Chica del Andén de Enfrente (Jorge Gómez Soto)




¡Tranquilos!, no os dejéis asustar por las gafas horteras del chaval de la portada y su pelo color meao. La Chica del Andén de Enfrente fue, sin duda alguna, el libro que más me impactó de todos, el principal partícipe de que la literatura me acabase de atraer. Fue la lectura del tercer trimestre de segundo de la E.S.O. y simplemente me encantó. La historia puede parecer un poco ñoña: dos hermanos que se odian y que al final acaban comprendiéndose y siendo amigos. Pero que no os tire para atrás, el libro es muy entretenido pero no cae en lo cursi, ni es infantiloide.
Cada capítulo está narrado por uno de los hermanos que cuenta los hechos desde su punto de vista. A tenor de la personalidad del hermano que está narrando el autor ajusta el vocabulario y las expresiones utilizadas. Lo más curioso es que para enfatizar este aspecto utiliza para cada hermano dos tipos de letras diferentes. Pare el fiestero una letra grande, de rasgos más suaves y delgados, y para el hermano come libros una tipo máquina de escribir, más pequeña y concentrada, más seria y recta respecto a la línea horizontal. Este recurso no lo he visto en ningún otro libro, creo. Me imagino que para el que le guste el diseño gráfico debe ser bastante agradable encontrarse con algo así.
Los dos protagonistas, las situaciones, los lugares (viven en Madrid) y lo bien que el autor hace hablar a los dos hermanos da mucha proximidad al libro, que creo que es por lo que más me gusto. Leerlo en la pubertad te hace disfrutarlo muchísimo más, pues te sientes acompañado de los dos protagonistas, los comprendes, y, de hecho, los observas intentando aprender algo de sus comportamientos y del éxito que obtienen a través de ellos. Es un libro muy original, colorista, que te arranca más de una sonrisa con gran sencillez.
Me entristece no haber conservado el trabajo que hice de él, como sí hice con En Medio de la Noche. Este libro me dejó una gran huella, recuerdo que le comentaba a mi padre lo bueno que era y lo que me había gustado leerlo. Suelo citarlo cuando se me pide que enumere mis libros favoritos. Aunque imagino que debes leerlo rondando los quince años para apreciarlo al máximo. Pero aún así, lo recomiendo a todo el mundo.

He aquí 3 libros interesantísimos, muy buenos, con unos estilos muy depurados, sencillos, entretenidos, pero de una calidad elevada. Tres libros que venían en una carpetita de cartulina dura, que decían ser juveniles y que, sin embargo, me abrieron la ventana a tres mundos maravillosos. Pero lo que me impactó de ellos no fueron esos mundos, sino la manera de contarlos. Con estos tres libros empecé a atisbar que hay infinitas maneras de contar lo mismo, unas mejores y otras peores, que las palabras pueden contar lo que no se ve, pero se presiente e importa. Que es un lenguaje que no tiene equiparación con otro y que su naturaleza tiene la peculiaridad de transformar la realidad.
En fin, que lo único que había para niños ahí era la carpetita.

viernes, 14 de agosto de 2009

Guiones de mentira y de verdad

Me disponía a dejar un comentario en el blog de Juanjo Ramírez, pero cómo lo que quería era narrar un episodio interesante de mi vida estudiantil más que dar mi propia opinión, se ha apoderado de mí el entusiasmo por detallar lo que sucedió los primeros diez minutos de la primera clase de Procesos Audiovisuales del curso pasado. Que es, más o menos lo que sigue:
Todo lo que sé de cine (una mierda) se lo debo, no obstante, a esa asignatura y en especial al profesor que la impartía, que desde ahora os informo que es el amo y el señor de este universo en el que andamos. Pues bien, lo que nos estaba explicando, a grandes rasgos durante aquella clase, eran las etapas en las que se divide el trabajo que tiene como fin una película. La primera se supone que es escribir el guión. Parándose en este punto esto es lo que hizo "El Amo":
Nos dio a toda la clase una hoja de un guión y nos preguntó si alguno de nosotros sabía qué le faltaba para ser una verdadera hoja de guión. La leímos, y como no teníamos ni puta idea nos pusimos a dar palos de ciego: que si le falta el título, o la fecha en la que fue escrita la hoja, o esto o aquello. A todo respondía meneando la cabeza de lado a lado con una sonrisilla en la cara, el muy cabrón. Al final, cuando nos dimos por rendidos y paramos de decir lo que nos venía a la cabeza, se acercó a su mesa, en silencio, y sacó un paquetito de papel albal. Desenvolvió el paquetito y sacó una rodaja de chorizo, que sostuvo a la altura de su cabeza, como si fuese una ostia sagrada, a la que todos mirábamos incrédulos (más de uno con la boca entreabierta fijo) y diciendo: “Ibérico, no creáis”, la lanzó sobre su hoja, manchándola de grasa. Acto seguido (todo el aula permanecía en silencio) la arrojó al suelo y la pisoteó un poco, la recogió y la arrugó con las manos. Cuando le pareció que la hoja estaba lo suficientemente deteriorada la alzó y dijo:
“Este es el aspecto que tiene que tener la hoja de un buen guión cinematográfico. El aspecto propio de una hoja que ha pasado por muchas manos. Lo que quiero deciros es que el trabajo del guionista es un trabajo inacabado, imperfecto, pues cualquier guión va a ser modificado una vez termine de trabajar el guionista. El director, el productor, el cámara, el del sonido, el de la luz etc, todos ellos cogerán el guión y harán retoques en él. Por lo tanto un buen guionista es el que confecciona guiones que son capaces de asumir esas modificaciones que el resto del equipo van a imponer a su antojo. Y el resultado final…¡ése es el verdadero guión de una película! Yo sí tengo una hoja de guión, vosotros no.”

Comprenderéis que piense que jamás olvidaré aquella lección.

lunes, 18 de mayo de 2009

Fin

Son las cinco menos cinco de la noche.
Acabo de terminar un trabajo de Estructura Social Contemporanea. El trabajo consistia en elegir una ciudad y hacer un analisis TOTAL de ella. Poblacion, hospitales, economia, guarderias, comunicacion, tecnologia, medios, inmigracion, delincuencia, poder...todo sobre lo que se puede hablar acerca de una ciudad.
El trabajo nos ha salido de 61 pags mas portada e indice. Lo haciamos entre tres personas. De esas 61 paginas yo he hecho 13 o 14. Si, amigos, he hecho menos de un cuarto de un trabajo de tres personas.
Es lo que tiene dejarse las cosas para el final, que despues no te da tiempo a hacerlo tan bien como quisieras. Y este trabajo, no solo me daba pereza, sino panico. Un panico total y absoluto. Solo de pensarlo sentia que el trabajo me desbordaba ¿que coño voy a saber yo si Avila tiene o no suficientes guarderias? pff, lo que me costo encontrar esa. El tiempo pasaba, mis amigos iban buscando informacion y redactando y yo nada de nada. Poco a poco me empieza a entrar un sentimiento de culpa destructivo ¿no estare convirtiendome en un aprovechado total?, ¿en un vago que vive del esfuerzo de los demas?, ¿en un parasito, alguien despreciable?.
Prefiero verme en la miseria que viviendo a costa de los demas. Creo que tengo un noble sentido de todo eso y de muchas cosas mas. Aunque bueno, eso se dice muy facilmente cuando la miseria esta tan lejos que nunca la has olido en tu vida. Muy muy destructivo. A un lado mi noble sentido y al otro mi falta de voluntad. Yo castigandome a mi mismo en silencio. Alvaro eres un canalla, eres un canalla. Aparecia mi reflejo con pocos años, cuando no habia noble sentido ni hacia falta la voluntad, señalandome con el dedo "¡canalla, vago!". Imagenes de broncas monumentales de mis compañeros de trabajo."Nos han suspendido, dice el profesor que los apartados Familia, Poder y Urbanizacion estan fatal hechos, y que falta Tecnologia y Movimientos sociales. Pero si de todo eso se ocupaba Alvaro. ¿Alvaro que coño has hecho durante tanto tiempo?".
He pasado una semana infernal. Con pesamientos como estos rondadome la cabeza y aun peores.
Pero ya ha pasado todo.
Hemos terminado el trabajo y creo que el profesor no podra señalar que precisamente mis partes del trabajo estan mal. De hecho hay algun apartado que me he currao bastante. Me lo he currao a lo Alvaro, a lo Yo soy aquel. Por eso solo he escrito 13 o 14 pags.
Pero puedo decir que en compensacion lo he juntado yo todo, que eso tambien es jodido. Me ha llevado como 2 horas. Y ademas le he metido una introduccion de un texto en prosa de Lorca que escribio sobre dicha ciudad. Eso si que es curioso. Resulta que estoy leyendome un libro de Lorca en el que esta comprimida gran parte de su obra. Son unas 850 paginas de papel cebolla de Lorca. Y yo estoy leyendome la parte de enmedio, y la prosa esta al final. Pero no se como, ayer tope con ese texto, que se encontraba 300 paginas delante. Que gran casualidad ¿no?, justo el dia antes que tenia que terminar el trabajo voy y lo encuentro.
Y ahora no hay descanso QUE VA!, ahora toca estudiar para los examenes de junio. Pero ya me da absolutamente igual. El que suspenda pues pa septiembre, que tengo todo el verano para estudiar y seguro que las apruebo. Me da igual, que se queden para septiembre.
Siento como si hubiese cagado de un golpe 20 kilos de escrementos aliviando un gran dolor de vientre. Mejor dicho, 60 paginas de escrementos. Pero pesaban mucho mas que 20 kilos. ¿O eran 14 paginas?. Da igual, pesaban mucho, mucho mas.

miércoles, 1 de abril de 2009

Erratas de ayer

Ayer, como muchas mañanas, leí el periódico gratuito ADN en el tren, rumbo a mi universidad. La verdad es que debo agradecer a ADN que exista, ya que creo que es el medio que más cubre mis necesidades informativas. Sé que un estudiante de periodismo no debería de leer tan sólo un único periódico, y menos si este es gratuito, pero, hasta que aprenda a leer un periódico de forma exaustiva sin cansarme, el ADN seguirá siendo de gran utilidad para mí.
En clase se han hartado a repetirme que los periódicos gratuitos son de mala calidad y que no debería leerlos más que como entretenimiento. Sinceramente creo que el tamaño no hace a un periódico mejor o peor, aunque sí que es verdad que la mayoría de periódicos gratuitos son pura bacofia. Pero ADN me parece la excepción. Creo que cubre perfectamente las expectativas que se le pueden exigir a un periódico de once páginas y que está a años luz de sus competidores (20 Minutos, Metro y Qué, todos ellos pura mierda). Obviamente no podemos exigirle un volumen de información y profundiad equiparable al que nos ofrecen los periódicos normales, pero da la talla.
Pues a lo que iba; llegué a la parada de tren y fui en busca de un ejemplar de ADN en las papeleras. Lo econtré, tiré la hoja de publicidad que tiene a modo de envoltorio, leí la portada, ajam todo correcto, abro la primera página y me encuentro lo siguiente:


Colpaso en el metro



Así, en el titular de la primera noticia de la primera página (segunda si contamos con la portada). Bien grandecito, para que el ojo no se lo salte. Hagamos lo que hagamos seguro que ya no se nos olvida en todo el día la huelga de metro del lunes.

Me voy a otra noticia. Al parecer un alto porcentaje de los porteros que se presentaron al examen ha suspenso. A los porteros no se les da bien los examenes (vaya novedad). Y leo en el cuerpo de la noticia

"según fuentes de ocio nocturnoy que confirmó la consejería ayer a ADN"
Muy bien, pues ya llevamos dos fallos.

Paso a otra noticia. En libertad los "ultras" detenidos el fin de semana.

"[...]habían comparecido acusados de acusados de desórdenes públicos [...]"

Tres fallos cantosos de escritura...y todavía no he pasado a la tercera página del periódico (contando con la portada -a partir de ahora voy a enumerarlas contando la portada-). ¿Pero qué coño pasa hoy aquí?. Empiezo a recordar aquel trabajo de redacción periodística que consistía en encotrar errores ortográficos, semánticos y gramaticales donde, tras unos días de búsqueda no encontré niguno. Y ahora tengo tres sólo en una página.
Bueno, sigo leyendo. Afortunadamente la tercera página está libre de erratas.
Cuarta página, Internacional: Obama, Pakistán, Al Bachir (AKA hijo de la gran puta), pero ninguna errata. Parece que todo vuelve a la normalidad, casi me olvido de las erratas de la segunda página.
Quinta, Economía: difícil terreno, y más en los tiempos que corren. Leo la primera noticia con atención. El IPC, indicador del nivel de consumo, ha caído. Mal dato, políticos y financieros se echan las manos a la cabeza; se lo esperaban, pero no tan pronto. Deflación, parálisis del mercado, fin del mundo. Pues mira, me alegro, que les den a todos por el culo. No sé cómo estarán el resto de países de Europa, pero aquí los sueldos llevan congelados unos cuantos años, y sin embargo tenemos que seguir consumiendo cada vez más, pues no se puede señores, y además ahora tenemos que pagar con nuestros bolsillos las quiebras de los bancos a través de intervenciones del estado. Simpre lo mismo en este sistema: si no consumís todo se va a la mierda y perdemos todos. Pues sepan una cosa, nosotros, los ciudadanos, ya estamos perdiendo sólo con permanecer en vuestro juego.
Pero, al margen del contenido de la noticia, y en contra de mis pronósticos, ninguna errata en toda ella. Paso a la siguiente noticia del día en cuanto a Economía, y que de hecho apareció en las portadas de El País, El Mundo y Público, la intervención por parte del estado de la Caja Castilla La Mancha. Yo, confiado de no encontrarme con más fiascos, me avalanzo con temeridad a leer el titular.

La Bolsa sufre por la CCM pero los clientes mentienen la calma


Joder, otra vez no, pero ¿cómo pueden cometer tal cagada los del periódico?. ¿Tienen los periódicos equipos de revisores de lo que escriben los redactores?. No lo sé, pero obviamente ADN no. Que es un titular, por favor.
Llego a la página séptima. Las noticias importantes ya se han acabado y ahora empiezan las que me la sudan un poco lo que digan. Y más si dicen así las cosas:

"Una ONG [...]planea comprar más de 100.000 hectáreas en la Amazonía Central..."
Pues no sé muy bien dónde queda eso de la Amazonía. Raro era que a estas alturas no hubiese caído todavía ninguna errata en las tildes. Bueno, pues ya podéis estar tranquilos, la había.
LLego a los Deportes. La noticia importante del día es que Tiger Woods, el número uno de golf del mundo ha ganado el Masters de Augusta. Qué poco interesante para mi gusto, que odio el golf, deporte gracias al cual nos cargamos hectáreas de diferentes habitats de nuestro país y derrochamos cantidades increíbles de agua para que cuatro pijos jueguen con los palitos. En el destacado de la noticia, centrado en nuestro golfista Sergio García leo, ya sin ningún tipo de sorpresa:

"El golfista [...] tiene un reto mucho más que importante que desbancar a Tiger."
Pues ala, otra más. Yo sigo leyendo, como si no la hubiese visto. Me fijo en una noticia un tanto blandita sobre Matrix. Y leo:

"Un referente con una cita explícita en el guión es la Alicia de Lewis Carrol"

Total si se pronuncia igual ¿pá qué vamos a poner dos eles?. Con una nos da lo mismo y económizamos espacio.
Termino de leer el periódico sin encontrar más erratas. Pero el resultado ha sido desastroso: hemos repetido palabras, comido espacios, desordenado letras, inventado palabras, hemos puesto mal el nombre de un famosísimo escritor, y, por supuesto, hemos puesto mal una tilde. Horroroso. No fué el día de los redactores de ADN, pese a lo cual lo seguiré leyendo casi todas las mañanas.

Espero no haber cometido muchas erratas, si lo he hecho, ya sabéis, avisadme o meteos conmigo.

nota: la noticia sobre la compra de 100.000 hectáreas de la Amazonia no me la suda para nada, y de hecho llega a tocarme emocionalmente, pues me parece una expléndida noticia.

lunes, 23 de febrero de 2009

Por la puerta de atrás.

Acabo de ver en la web de mi universidad que he suspendido la parte teoríca de redacción periodística (que, como ya os expliqué, era mitad práctica) con un 4,55.
..
....
.....
.......

Imagino que la palabra adecuada sería un "vale", y más si ya me lo esperaba. Pero no puedo evitar que me duela. Toda la vida sacando sobresalientes y teniendo a los profesores comiéndome de la mano y ahora no sé encajar las malas notas. Me acabo de dar cuenta de que el hecho de esperar una mala nota no hace que sea menos mala.
Tengo 18 años, soy joven, pero sé perfectamente que tengo que tener ojo; que las decisiones que ahora tome pueden determinar el resto de mi vida. Por eso quiero hacer las cosas bien, quiero saber qué hacer, a qué dedicarme y centrarme en ello. Creo que esa es la razón de que me joda tanto el puto 4,55: quiere decir que no estoy haciendo bien las cosas.
Bien, relajémosnos, sólo es el suspenso de una asignatura de mierda que puedo recuperar en Septimbre (quiero decir septiembre -en los periódicos los nombres de meses y días se escriben en minuscula, lo aprendí en redacción...¡ouch!-), sólo eso. Pero también sé que cada cosa cuenta en esta vida, que cada minuto que aproveche es un minuto menos que desperdicio y del que saco rendimiento. La vida no tiene el botón de pause. Lo que ahora tengo que hacer es aplicarme más en lo que me queda de curso y en las que tenga en septiembre. No puedo pensar que un tropezón indique que me estoy equivocando de camino.
Pero, al margen de mis conclusiones, que, aunque lógicas, exageradas, sí que hay un motivo externo por el que preocuparme. Y este consiste en que creo no saber muy bien de qué manera debo estudiar para conseguir buenas notas en aquellas asignaturas en que la he cagado. Porque, aunque estudié a última hora y con el tiempo en el culo, la verdad es que a la hora de enfrentarme a los exámenes me sabía todo el temario de cada uno.
Mientras os escribo esto escucho Saratoga, porque he prometido a Kurogame que haría un esfuerzo por conocer más a este grupo. Poco después de ver la nota ha sonado la de "Por la puerta de atrás", una canción que habla del fracaso, como para darle unidad al momento desde el plano sonoro. Y la verdad que creo que poquito a poquito este grupo me va gustando más.

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viernes, 13 de febrero de 2009

Fin exámenes (I)

(Esta entrada va para todos aquellos que quieren saber qué he hecho estos días. Los que no, simplemente no se la recomiendo.)

Supongo que todo se puede resumir básicamente en que he estado de exámenes (igual que otros miles de estudiantes). Ése ha sido uno de los motivos por los que no he actualizado mucho, y básicamente el principal motivo de que no haya dado muchas muestras de vida últimamente. Son mis primeros exámenes de la universidad, y tenían esa cosa especial de las cosas nuevas.
No sé muy bien cómo corrigen los profesores en la universidad (aunque imagino que cada uno lo hará a su manera), por eso no puedo predecir la nota que sacaré como podía hacerlo en el bachiller. Pero sí sé que voy a aprobar 3 asignaturas seguro. Por lo menos eso espero a tenor de cómo me parece que me han salido los exámenes. En duda están Teorías y Redacción.
En Redacción Periodística la cagué un poco en la parte práctica del examen. Tenía que elaborar un titular y un lead sobre la noticia de la victoria de Nadal en Australia, y al parecer lo que Nadal ganó en Australia era un Open, no un Masters Series, como yo afirmaba en mi magnífico lead que me va a costar dos puntos.
En otro ejercicio la profesora había incluido errores ortográficos y de actualidad en una noticia publicada por un diario. La noticia en cuestión consistían en unas declaraciones de Alfredo Pérez Rubalcaba en las que comunicaba que la policía había descubierto vinculaciones entre Democracia 3 Millones (D3M) y Askastasuna con el entorno de la ilegalizada Batasuna. Los errores eran tan gordos que no podía creer que el ejercicio fuese tan fácil como creía. Errores como poner Jose Antonio Alonso, en vez de Rubalcaba, o derecha Abertzale en vez de izquierda (este último se le pasó a alguno). Pero el caso es que la profesora empezó a decir que, efectivamente, los errores eran gordos. Así que lo hice rápidamente y pasé a otro ejercicio. Ni siquiera me paré a pensar que la policía había encontrado vinculaciones, al contrario de lo que decía la noticia, en la que la profesora había introducido noes por todos lados consiguiendo la noticia inversa.
A eso hay que añadirle que la mencionada profesora corrige bastante duro: ninguna de mis prácticas superó sus expectativas.
En Teorías de la Comunicación la cosa es bastante distinta. Como su nombre índica es la asignatura coñazo de la carrera, que consiste en estudiar el pensamiento de diversos sociólogos, psicólogos etc (creo recordar que ya os hablé de Lazarsfeld y Blumer), la evolución de las teorías en lo referente al campo de la comunicación y cosas así.
Lo ideal en esta asignatura es estudiarla día a día, para ir asimilando los conceptos según los das en clase y que cuando llegue el momento de estudiar con vistas al examen no te suene a chino todo. Claro que del dicho al hecho hay un trecho...Mi método ha sido todo lo contrario: estudiar en tres días la Mass Comunication Research, el conductivismo, el funcionalismo, Palo Alto, interaccionismo simbólico, Escuela de Frankfurt etc etc. Así que no he podido hacerlo sin resumir las respuestas bastante. En mi examen de Teorías están respondidas todas las preguntas que tenía que responder, pero sin contextualizar ni enlazar unos autores con otros. Lo que más me mosquea es lo poco que me ocupó todo en un examen de una asignatura de razonamiento e ideas. Así que todo depende de lo buena que quiera ser la profesora.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Dulce introducción al caos.

Hoy he tenido el primer examen de la carrera. Era de lengua, una mierdecilla de examen digno de Paloma o Enedina (mis antiguas profesoras de lengua del instituto). Está aprobado seguro, y eso que casi no estudié. La verdad es que hacía muchísimo tiempo que no estaba tan vago como lo estoy ahora. Bueno, puede que el año pasado también estuviese igual de vago, pero me costaba mucho menos estudiar haciendo ejercicios que pasando apuntes. Para mí, hacer ejercicios de Biología, Física, Química o Mates, lejos de ser desagradable, se me presentaba como algo semejante a hacer sudokus. Las rachas que pasaba sin hacerlos era porque, por muy parecidos a los sudokus que fuesen, resultaba más tentador tumbarse a la bartola. Sin embargo ahora no hay ejercicios por ningún lado. Sólo hay redacciones, trabajos en grupo y apuntes que pasar en limpio. Mucho buscar información, mucho leer y subrayar, mucho descifrar marañas de letras intentando averiguar qué fue lo que de verdad dijo la profesora cuando yo copié lo que copiase. Eso me desalienta no sabes cómo. Aunque es lo que he elegido y lo quiero es pasarme el resto de la vida redactando cosas e informándome (aunque dicho así no suena muy bien), no estoy acostumbrado y me cuesta.
A lo que venía todo esto es a que he pasado una semana algo estresaillo por el examen de hoy, un trabajo en grupo del cual todavía no había empezado a hacer mi parte hasta el finde pasado, y el artículo de una conferencia a la que fui el lunes de la semana pasada que tuve que entregar ayer. Al final no empecé a estudiar para el examen hasta ayer por la noche. Por supuesto la horita de tren hasta llegar a la universidad fue excelente para estudiar algo más. Algo de bueno tenía que tener tanto tren.
El temario era sencillo, ya ves tú, un tercio del examen era ponerle las tildes a 11 oraciones y explicar por qué. Y del tema difícil, te daba 6 opciones de las cuales tenías que elegir sólo dos. Pero bueno, que iba a ser fácil ya lo sabía yo de antes, por eso me repateaba pensar que podía tirar a la basura una oportunidad tan buena de sacar buena nota. Afortunadamente no ha sido así y creo que con lo que estudié anoche y en el tren me va a dar para un 7 u 8 (y con bastante suerte un 9). Ojalá fuesen así todos los exámenes de la carrera.
Pero va a ser que no. Sólo de pensar cómo van a ser los exámenes de Febrero del resto de asignaturas se me hiela la sangre. Porque claro, tú vas a clase, tomas apuntes, escuchas al profesor y piensas que lo entiendes. Pero después estás en tu casa tan tranquilo, te pones a pensar todo el temario que has dado hasta el momento, y piensas ¿no será más fácil consumiendo cianuro?. Vale, más temario había en los exámenes trimestrales de Historia de 2º de Bachiller, pero ahí por lo menos era algo que ya te sonaba de 4º de la ESO, era una asignatura que llevabas dando toda tu vida. También estaban los exámenes trimestrales de Biología y Matemáticas, pero éstos estaban precedidos de otros correspondientes a cada tema (o más bien grupo de temas), y además estaban los ejercicios-sudokus, tan prácticos, tan fáciles de hacer pero con resultados más que satisfactorios en el aprendizaje de la materia...me era imposible suspender algo como Biología o Matemáticas.
Pero ¿para qué irme tan lejos?, si quiero sufrir no tengo más que pensar en las navidades que me esperan pasando a limpio montañas de apuntes. Son como los monstruos malos de las pelis: horrorosos, feos, arrugados, con letra ilegible, con manchones de tinta. Menudo caos.